Alérgenos en la alimentación del bebé: con calma y sin retrasos innecesarios
El huevo, el pescado, el gluten o los cacahuetes suelen generar más preocupación que otros alimentos durante la introducción de la alimentación complementaria. Es comprensible, pero en bebés sanos no se recomienda retrasar la introducción de alimentos potencialmente alergénicos. Deben incluirse en la dieta tras comenzar la alimentación complementaria, en una forma segura y adaptada a la edad del niño [1].
No es necesario ofrecer todos los alérgenos a la vez ni crear un calendario complicado. Puede ayudar una pauta sencilla: un alérgeno nuevo, una cantidad pequeña, ofrecerlo durante el día y observar al niño. Si el alimento se tolera bien, conviene mantenerlo en la dieta en lugar de considerar la primera toma como una prueba puntual.
¿Cuándo empezar a introducir alérgenos?
Los alimentos complementarios, incluidos los productos potencialmente alergénicos, se introducen cuando el bebé está preparado desde el punto de vista del desarrollo para comenzar la alimentación complementaria. Lo más habitual es que esto ocurra alrededor de los 6 meses. Las recomendaciones europeas indican que los alimentos complementarios no deben introducirse antes de los 4 meses, pero tampoco deben retrasarse innecesariamente una vez que el niño está preparado para comer [5].
Algunas señales de preparación son:
- mantener la cabeza y el tronco estables al sentarse con apoyo,
- la desaparición del reflejo de expulsar la comida con la lengua,
- la capacidad de coger y tragar alimentos con una textura adecuada para su edad,
- interés por la comida.
Las recomendaciones actuales no confirman que retrasar los alérgenos en niños sanos prevenga las alergias. En cambio, la introducción temprana de huevo bien cocido y cacahuetes en una forma segura puede favorecer el desarrollo de tolerancia, especialmente si estos alimentos siguen presentes de forma regular en la dieta [3].
Una pauta sencilla para introducir un nuevo alérgeno
- Elige un día en el que el niño esté sano. Una infección, vómitos, diarrea o un empeoramiento evidente de las lesiones cutáneas pueden dificultar la valoración de una reacción.
- Ofrece el alimento por la mañana o antes del mediodía. Así podrás observar al niño durante las horas siguientes.
- Empieza con una cantidad pequeña. Puede ser una pequeña porción en la punta de una cucharita, ofrecida sola o junto con una comida que ya conozca bien.
- No introduzcas varios alérgenos nuevos en la misma comida. No es un requisito médico absoluto, pero facilita identificar el alimento responsable si aparecen síntomas.
- Aumenta la cantidad gradualmente. Si no aparecen síntomas preocupantes, en las siguientes ocasiones se puede llegar a una porción adecuada para la edad y el apetito del niño.
- Vuelve a ofrecer el alimento tolerado. Un alérgeno bien aceptado debe seguir formando parte habitual de una dieta variada.
No es necesario respetar una pausa obligatoria de varios días después de cada alimento nuevo. Las familias que quieran observar las reacciones con más facilidad pueden introducir los siguientes alérgenos con intervalos adaptados a la situación del niño y a su propia tranquilidad.
¿Cómo ofrecer de forma segura los alérgenos más frecuentes?
Huevo
Al bebé se le debe ofrecer huevo completamente cocido o bien cuajado, no crudo ni poco hecho. Se introduce el huevo entero, ya que tanto la clara como la yema contienen proteínas relevantes desde el punto de vista de la alergia. Una pequeña cantidad puede aplastarse y mezclarse con un puré, una papilla o verduras que el niño ya conozca. Las recomendaciones para la prevención de alergias señalan los beneficios de introducir huevo bien cocido durante la alimentación complementaria [1].
Cacahuetes
Los cacahuetes y otros frutos secos no deben ofrecerse al bebé enteros, en trozos ni en forma de una porción espesa de crema de frutos secos, ya que existe riesgo de atragantamiento. Una forma adecuada puede ser una crema de cacahuete suave, sin trozos, diluida con agua, con la leche que toma el bebé o mezclada con un puré o papilla que ya conozca bien. También puede utilizarse polvo fino de frutos secos apto para el consumo.
Primero se ofrece una pequeña cantidad del producto diluido y, después, si el niño no presenta síntomas, se aumenta la porción gradualmente. No se debe comprobar una alergia untando el producto en la piel o los labios; el alimento debe darse al niño con una textura segura para tragar.
Pescado
El pescado debe cocinarse bien, al horno o al vapor, retirando todas las espinas y desmenuzándolo hasta conseguir una textura adecuada para el niño. Al principio, es mejor elegir pescado sin rebozado, sin mucha sal ni acompañamientos pesados. El pescado no solo es un posible alérgeno, sino también un componente valioso de una dieta variada para el bebé.
Gluten
El gluten puede introducirse junto con otros alimentos complementarios, por ejemplo en forma de una pequeña cantidad de papilla de trigo, pan blando o pasta bien cocida adaptada a las habilidades del niño. No hay motivo para retrasar el gluten de forma preventiva. Al principio conviene evitar cantidades muy grandes y aumentar gradualmente su presencia en la dieta [4].
Leche de vaca y productos lácteos
Durante la alimentación complementaria pueden introducirse pequeñas cantidades de yogur natural sin azúcar, queso o leche utilizada para preparar una comida. Sin embargo, la leche de vaca no debe sustituir a la leche materna o de fórmula como bebida principal antes de los 12 meses.
¿Qué síntomas pueden aparecer después de comer?
Una reacción alérgica puede aparecer desde unos minutos hasta aproximadamente dos horas después de comer, aunque algunas molestias se presentan más tarde. Entre los posibles síntomas se encuentran:
- urticaria, erupción con picor o hinchazón,
- hinchazón de los labios, los párpados o la lengua,
- vómitos, dolor abdominal o diarrea,
- tos, ronquera, silbidos al respirar o dificultad respiratoria,
- somnolencia repentina, flacidez, palidez o debilidad evidente.
El enrojecimiento de la piel alrededor de la boca, por sí solo, puede deberse a una irritación por contacto, especialmente después de un alimento ácido, y no siempre indica una alergia. Sin embargo, si el síntoma se repite o se acompaña de urticaria, hinchazón, vómitos u otras molestias, debe suspenderse la administración del alimento y consultarse con un médico. El diagnóstico de alergia alimentaria debe incluir una historia clínica detallada y, según el caso, las pruebas adecuadas [2].
Tras una reacción sospechosa, conviene anotar el nombre y la cantidad del alimento, la hora de la comida, cuándo aparecieron los síntomas y cómo evolucionaron. Una fotografía de las lesiones cutáneas puede ser útil durante la consulta.
¿Cuándo consultar con un médico antes de introducirlos?
La mayoría de los bebés sanos puede conocer los alérgenos en casa. Sin embargo, conviene establecer previamente un plan con el pediatra o alergólogo si el niño:
- tiene dermatitis atópica grave o difícil de controlar,
- ya tiene una alergia alimentaria diagnosticada, especialmente alergia al huevo,
- ha tenido una reacción inmediata después de comer, aunque los síntomas hayan desaparecido,
- ha presentado urticaria, hinchazón, vómitos repetidos o problemas respiratorios tras un alimento concreto,
- tiene otras enfermedades o dificultades de alimentación que aumentan el riesgo de atragantamiento.
Los antecedentes familiares de alergias, por sí solos, no suelen significar que todos los intentos deban realizarse bajo supervisión médica. No obstante, conviene comentar la situación con el pediatra, especialmente si la familia tiene preocupaciones importantes o el niño presenta lesiones cutáneas intensas.
Síntomas que requieren atención urgente
Llama inmediatamente a los servicios de emergencia en el 112 o 999 si después de comer aparecen:
- dificultad para respirar, silbidos, ronquera o tos persistente,
- hinchazón de la lengua o la garganta,
- flacidez repentina, pérdida de conciencia, palidez marcada o debilidad,
- síntomas que empeoran rápidamente y afectan a varios sistemas, por ejemplo urticaria junto con vómitos o falta de aire.
En esta situación no se debe esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos. Si el niño dispone de un plan de actuación indicado por el médico y de adrenalina en autoinyector, debe utilizarse de acuerdo con las instrucciones recibidas.
Errores más frecuentes al introducir alérgenos
- Retrasar innecesariamente los alérgenos pese a que el niño sano esté preparado para iniciar la alimentación complementaria.
- Ofrecer frutos secos enteros o crema de frutos secos espesa, lo que aumenta el riesgo de atragantamiento.
- Ofrecer huevo crudo o poco cocinado en lugar de huevo completamente cocido.
- Introducir muchos alimentos nuevos a la vez, lo que dificulta relacionar los posibles síntomas con un alimento concreto.
- Ofrecer un alimento una sola vez sin volver a incluirlo después.
- Repetir la prueba por cuenta propia tras una reacción clara sin consultar con un médico.
Resumen
En un bebé sano, no conviene retrasar de forma preventiva los alimentos potencialmente alergénicos. Introdúcelos después de comenzar la alimentación complementaria, de uno en uno, en pequeñas cantidades y con una textura segura. El huevo debe estar bien cocido, y los cacahuetes deben ofrecerse únicamente en forma suave y correctamente diluida. Los alimentos bien tolerados deben volver a aparecer con regularidad en la dieta.
Si el niño tiene dermatitis atópica grave, una alergia diagnosticada o ha reaccionado previamente a un alimento, consulta el plan con el pediatra o alergólogo antes de volver a intentarlo. Prepararse con calma no significa retrasar los alérgenos, sino adaptar la forma de ofrecerlos a la situación individual del niño.
Preguntas frecuentes
¿Hay que esperar varios días entre un alérgeno y otro?
No es obligatorio mantener una pausa fija de varios días después de cada alimento nuevo. Sin embargo, introducir un alérgeno cada vez y dejar tiempo para observar puede facilitar la identificación de la causa si aparecen síntomas.
¿Se puede ofrecer crema de cacahuete a un bebé?
Sí, siempre que sea suave, sin trozos y se haya diluido hasta conseguir una consistencia líquida. No debe ofrecerse una porción espesa directamente de la cucharita, ni frutos secos enteros o triturados. Los niños con dermatitis atópica grave, alergia al huevo o una reacción previa a un alimento requieren una consulta antes de introducirla.
¿El primer huevo debe contener solo yema?
No es necesario limitarse a la yema. Se introduce el huevo entero, completamente cocido o bien cuajado, empezando con una cantidad pequeña y aumentando la porción si no aparecen síntomas.
¿Se pueden ofrecer alérgenos durante una infección?
Es mejor esperar a que el niño se encuentre bien. La fiebre, la diarrea, los vómitos o el empeoramiento de las lesiones cutáneas pueden dificultar saber si los síntomas que aparecen están relacionados con la comida.
¿Qué hacer si aparece una erupción después de un alimento?
No vuelvas a ofrecer el alimento sospechoso antes de aclarar la situación. Haz una fotografía de las lesiones, anota cuándo aparecieron y contacta con el pediatra. Si la erupción se acompaña de dificultad para respirar, hinchazón de la lengua, debilidad o vómitos repetidos, pide ayuda de inmediato.
Fuentes
- European Academy of Allergy and Clinical Immunology (EAACI), EAACI guideline: Preventing the development of food allergy in infants and young children — 2020 update.
- Centro Nacional de Educación Nutricional, Alergia alimentaria en niños.
- Comentario sobre una publicación en JAMA Pediatrics acerca de la introducción temprana de alimentos alergénicos.
- Sociedad Polaca de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, documento de posicionamiento sobre los principios de alimentación de bebés sanos.
- European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition (ESPGHAN), documento de posicionamiento sobre la alimentación complementaria en bebés.